Necesitaréis:
-250 ml de leche
-100 ml de aceite
-40 gramos de levadura fresca prensada
-1 cucharadita de sal
-650 gramos de harina de fuerza
-50 gramos de azúcar
-2 huevos
Primero, ponéis el aceite en un cuenco. Después agregáis la leche y el azúcar, removéis bien y calentáis un poquito la mezcla en el microondas hasta que esté templado. Luego tenéis que aplastar un poco la levadura, echarla en el recipiente y revolver bien hasta que se deshaga. Por otro lado, batís los huevos, los añadís a la mezcla y removéis de nuevo. A continuación, cogéis un bol, lo llenáis con la harina y la sal y mezcláis un poquito. Después vais echando la mezcla anterior mientras removéis con una cuchara hasta que la masa se quede sólida y compacta.
Si la masa se os pega a los bordes del bol o simplemente si se queda demasiado pegajosa como para que no podáis manipularla bien, SIEMPRE echad más harina, así podréis manejar mejor la masa. Este consejo que os doy es muy útil para casi todas las recetas de repostería, porque la masa que suelen llevares muy pegajosa, por eso la harina en polvo se desliza bien sobre ella.






